La subrogación: Como pasar nuestra hipoteca de una entidad a otra

La posibilidad de transferir nuestra hipoteca a otra entidad financiera es una opción a tener cuenta, ocurre por el posible encarecimiento del préstamo hipotecario que nos hayan concedido y poder así, aliviar un poco la carga mensual. Para saber si estamos interesados en cambiar de hipoteca, primero necesitamos saber una serie de detalles acerca de nuestra hipoteca actual:

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– Capital pendiente para amortizar.
– Tipo de interés que nos aplican. Si es de tipo variable, el índice de referencia y el diferencial (por ejemplo EURIBOR + 0,60%).
– El número de letras que nos falta pagar.
– La comisión de la subrogación que tendremos que pagar para poder pasarnos a otra entidad.

También debemos tener en cuenta las condiciones que se hemos pactado con la antigua (y las que se vayamos a pactar con la nueva. La domiciliación de la nómina, las tarjetas de crédito, los seguros de vida, etc. La mayoría de estas obligaciones conllevan un costo que también convendría analizar, tanto en la vieja entidad como en la nueva. La subrogación es el proceso que consiste en transferir nuestra hipoteca del banco actual a otro para obtener mejores condiciones económicas y más favorables. Antes de que llevemos a cabo este trámite, es necesario que hagamos un estudio detallado de todas las ofertas que las entidades crediticias van lanzado al mercado, para ver si compensa esta operación con nuestras necesidades.

Este proceso para poder subrogar nuestra hipoteca viene regulado en la Ley 2/1994 de 30 de Marzo. En una primera instancia, el banco al cual queremos transferir la hipoteca debe trasladar a nuestro banco actual, una oferta vinculante con las nuevas condiciones que nos han ofrecido. Y nuestro banco solo dispondrá de siete días para entregar a la nueva entidad un certificado en el que conste la suma que todavía queda por satisfacer de nuestro préstamo.

En un periodo de 15 días, nuestra entidad prestamista tiene la posibilidad de “enervar”, o sea, realizar una contraoferta a través de un notario, que iguale o en el mejor de los caso, mejore los términos presentados por la nueva entidad a la que decidamos cambiar. Esta acción se denomina como novación. Si este no fuera el caso, una vez transcurrido el tiempo previamente señalado, firmaremos ante el notario la subrogación, con nuestro nuevo banco acreedor.

Pero a la hora de transferir la hipoteca a otro banco es muy necesario tener en cuenta que hay una serie de gastos a los que hay que tendremos que hacer frente. Por un lado tenemos la comisión de subrogación que no puede ser mayor del 0,5% del capital que tengamos pendiente. Y por otra parte, también hay que sumar una serie de gastos que incluyen los impuestos, el notario, el registro, la tasación y la gestoría. Pese a todos estos inevitables gastos, la subrogación de una hipoteca produce un ahorro considerable con respecto a la cancelación y a la realización de una hipoteca nueva. Según muchos expertos, la transferencia de una hipoteca de una entidad a otra será siempre más rentable, cuanto más reciente sea.

La formalización de los préstamos hipotecarios en una entidad no nos limita como clientes a quedarnos siempre en esa única entidad, en todo momento será posible trasladar nuestra hipoteca a otra entidad bancaria con el fin de que nos ofrezca mejoras en el plazo, en el tipo de interés o mejor aún, en ambas. Y por último, recordemos siempre leer la famosa letra pequeña, eso nos ahorrara disgustos o pérdidas de dinero innecesarias.

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