Consejos para contratar una hipoteca barata

Antes que nada, debemos informarnos sobre las hipotecas baratas, leer y aprende todo lo que podamos sobre las mismas. Los tipos que hay y las opciones que ofrecen en el mercado. No todas las entidades financieras funcionan de la misma manera ni responden a las mismas demandas. Cuanto más conozcamos más sencillo nos resultará conseguir una hipoteca que mejor se adapte a nosotros. Y cuando sepamos más o menos que hipoteca barata nos conviene, busquemos y comparemos entre las distintas entidades financieras que existen. La oferta es muy amplia pero buscando bien podremos encontrar una hipoteca con buenas condiciones que adapte mejor a nuestras necesidades como propietarios de una vivienda.

casa

Negociemos con nuestro banco todas las condiciones que esperamos en nuestra hipoteca, ya que los intereses, las comisiones, plazos de amortización e incluso los gastos, son cuestiones negociables. Además, cuanto mejor sea nuestro perfil (nuestros ahorros y una situación estable), mayor interés tendrá que financiarnos el banco, por lo que mayores podrán ser nuestras exigencias para condiciones mejores en nuestro préstamo. Negociar con el banco nos resultará más fácil si lo hacemos antes de que realmente lo necesitemos. Muchas personas cometen el error de recurrir a su entidad financiera para negociar la hipoteca estando desesperados por lo tanto, quedan conformes con condiciones mínimas y con plazos sumamente extensos que suelen “atar” durante décadas.

Recordemos que los gastos de escrituración de la compra de una casa más los propios del crédito, más los impuestos podrían llegar al 10 % del precio de la vivienda que compremos. Se aconseja, por tanto, tener ahorrado aproximadamente un 20 o 30 % del precio del piso o la casa que vayamos a comprar. No olvides tampoco negociar las comisiones por la subrogación y la cancelación. Cuanto más bajas sean las comisiones, más sencillo nos resultará en un futuro cambiar nuestra hipoteca a otra entidad con productos un poco más satisfactorios. Intentemos también negociar la flexibilidad de los pagos durante todo el período de la hipoteca. Tenemos que asegurarnos de que podremos hacer frente siempre a la cuota sin inconvenientes. Por eso es tan importante negociar la posibilidad de tener períodos de carencia por si más adelante nos encontráramos en una situación económica poco favorable y no podemos pagar la cuota mensual. Eso generaría un atraso en las cuotas que puede ser reprendido con un aumento en los intereses.

Tengamos en cuenta que todas las hipotecas son personales y no debemos buscar una hipoteca sólo por lo que nos hayan contado. Quizás la mejor hipoteca en nuestro caso sea, por ejemplo, la que tenga una cuota más baja y una mayor flexibilidad de pago. Además, informémonos sobre los precios de los productos que debemos contratar asociados a la hipoteca: los seguros, las tarjetas de crédito y los planes de pensiones, entre otros. Éstos podrían encarecer sustancialmente la cuota de nuestra hipoteca.

Recordemos siempre que los créditos hipotecarios por lo general son largos. Entre 20 y 30 años son los plazos más comunes en estos momentos. Si conseguimos alargar el plazo conseguiremos reducir la cuota mensual, pero no es aconsejable hacerlo por más de 30 años, debido a que los intereses son bastante elevados y en lugar de una compra se asemejaría más a un alquiler. Porque la parte del préstamo que durante los primeros años se dedicará a disminuir el importe del crédito es sustancialmente baja. Por último, tengamos en cuenta que casi todo lo que pagamos va a intereses y nuestro ahorro real es muy bajo a pesar del esfuerzo que estemos haciendo.

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